Edición Nº: | | Dolar: 94,39/ 100,39

Transporte público, el mayor desafío para la habilitación de la actividad de las PYMES

La flexibilización del aislamiento social, preventivo y obligatorio, plantea grandes desafíos, entre los que destaca la movilidad de las personas por motivos laborales.

La alternativa de liberar las actividades a aquellas empresas que provean medios de transporte alternativos a los públicos para garantizar un traslado seguro en términos sanitarios de su personal es prácticamente un imposible para el segmento PYME, donde la gran mayoría de las firmas transita situaciones tan críticas que los deja al borde del cierre.

Para entender la importancia del transporte público en el traslado de los trabajadores en Argentina, en el presente artículo se presenta un diagnóstico sobre la intensidad del uso de los principales medios de traslado (colectivo, tren y subte). Para ello se utilizó la base de microdatos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 (ENGHo) recientemente publicada por el INDEC.

El análisis solo incluye la movilidad de las/los jefas/jefes de hogar ocupados al cuarto trimestre de 2018. Los resultados se expandieron según el ponderador de hogar provisto por dicho organismo oficial.

Debe hacerse una lectura cuidadosa de los resultados. Por un lado, porque sólo se está considerando a las/los jefas/jefes de hogar. Al excluir a otros miembros de los hogares, podría estar subestimándose la intensidad del uso de los medios de transporte público ya que, se entiende, existe mayor sesgo a que sea el miembro principal el que utilice transporte particular (auto propio) para movilizarse.

También al considerar solo al segmento clasificado como “ocupado” se estarían subestimando los resultados, dado que muchos desocupados se movilizan en medios de transporte público para efectuar trabajos temporales (“changas”) o en búsqueda de trabajo. También se conoce que desde el confinamiento social creció la demanda por mano de obra de baja calificación (cajeros, repositores, empacadores, etc.) los que, probablemente, utilicen mayormente transporte público.

En sentido inverso, los resultados podrían estar sobreestimándose ya que durante las últimas semanas creció mucho el teletrabajo, modalidad que probablemente mantengan las firmas sobre parte de su dotación luego de la habilitación para operar.

Sin embargo, la proporción de personal con posibilidad de realizar trabajo de manera remota no alcanza al 25% en las industrias y, para el comercio, el tope podría llegar incluso al 5%. Otra fuente de sobrestimación se generaría por la mayor preferencia hacia una movilidad particular por motivos sanitarios respecto de la existente en 2017-2018, período capturado por la ENGHo.



Aún con estas consideraciones, la información revela comportamientos interesantes. En más del 50% de los hogares la/el jefa/jefe de hogar utiliza habitualmente medios de transporte público.

NOTAS RELACIONADAS:

El precio del chocolate tuvo una inflación superior a 10% en abril

En tiempos de cuarentena, dominan las apps de delivery

De este grupo de hogares, casi el 90% hace uso del colectivo como medio habitual, mientras que 15,7% del tren y 14,8% del subte. Considerando sólo al área metropolitana, también en torno al 90% se traslada habitualmente en colectivo y, naturalmente, los porcentajes crecen en el caso del tren y el subte a 25,9% en cada caso.

De los hogares con jefas/jefes de hogar ocupados que utilizan habitualmente transporte público habitualmente, la mayoría utiliza solo un medio (79% total país y 66% área metropolitana). Un cuarto de estos hogares combina dos medios de transporte en el área metropolitana (colectivo, tren o subte), siendo razonablemente menor la fracción al considerar el total del país 16%.

En tanto, menos del 10% utiliza tres medios de transporte en CABA y Gran Buenos Aires, mientras que en el total del país ese porcentaje se reduce a 5%.

Dada la concentración demográfica, económica y de casos confirmados de COVID-19 en el área metropolitana, se analizó por rama de actividad la intensidad de uso de los medios de transporte en esta zona.

Los colectivos observan una frecuencia de uso de un máximo de 15 veces por semana por persona (sector industrial) y un mínimo de 4 (actividades primarias).

Dentro de los sectores con mayor intensidad en el uso de este medio de transporte, además de la industria, se destacan la construcción, el comercio y otros servicios como el de salud, comunicaciones, actividades administrativas en general, inmobiliarias y financieras.



En el caso del subte, la intensidad de uso es de 12 y 4 veces por semana por persona en su máximo y mínimo, respectivamente. El mayor uso, naturalmente, se asocia al sector servicios que prima como actividad en CABA (sector público y de defensa, alojamiento y servicios de comida, actividades financieras y de seguro y tareas administrativas).

Finalmente, la frecuencia máxima de uso de tren por semana por persona es de 10 veces y la mínima de 3. La construcción y la industria están dentro de las actividades que mayor frecuencia de uso de este medio de transporte computan, pero también algunas actividades asociadas al sector servicio (como transporte y almacenamiento, servicios profesionales, etc.).

La puesta en funcionamiento de la industria, la construcción y el comercio son de las actividades dentro del área metropolitana que mayor desafío presentan. Más del 50% de las personas utilizan estos medios de transporte, un cuarto de ellas combina dos medios y su intensidad de uso semanal es, en promedio, superior a 10 veces por semana por persona.

Mientras que para los trabajadores de la industria y la construcción son claves como medio de transporte los colectivos y los trenes, para el comercio lo es también el subte.

En este último caso, su uso está muy asociado al sector servicio, con varias actividades que permanecerán cerradas por un período prolongado (como bares, restaurantes, entretenimiento) y muchas otras con amplias posibilidades de desarrollo del teletrabajo (servicios financieros y de seguros, actividades profesionales, administración pública).

La educación, en la que también pesa como medio de traslado el subte, permanecerá en movilidad remota también por varios meses.

Entonces, el mayor desafío lo presentan la industria y la construcción, por un lado, y los colectivos y trenes, por el otro.

Analizando al interior de la industria, las ramas que mayor participación tienen en el transporte público de pasajeros (casi un cuarto cada una) son la producción de metales básicos y textiles, seguida por la industria de fabricación de electrodomésticos, maquinaria y equipos (13,8% de participación sobre el total).

En la provincia de Buenos Aires y CABA operan más del 50% del total de las industrias y constructoras del país.

Para la actividad industrial, el 40% de las firmas funciona en Buenos Aires y 19% en CABA. Esos porcentajes son de 35% y 20% para la construcción, respectivamente. Adicionalmente, tanto para la industria como para la construcción, más del 90% de las empresas corresponden al segmento MiPYME (70% del total tiene hasta 9 empleados en ambos casos).

En conclusión, en cuanto al subte, a priori podría manejarse el uso del mismo ya que sus usuarios se concentran mayormente o en actividades cuya habilitación demorará en llegar o con un elevado porcentaje de teletrabajo.

Para el resto que precisa hacer uso de este medio de traslado, podrían manejarse franjas horarias de trabajo diversas para evitar el congestionamiento en horario pico.

El uso de colectivos y trenes está altamente concentrado en dos actividades clave (construcción e industria) con presencia importante de MiPYMES.

Si bien la redefinición de los horarios laborales y el incremento de la frecuencia de colectivos (o incorporación de unidades de larga distancia para transporte urbano, por ejemplo) podrían colaborar para reducir el habitual congestionamiento, los desafíos siguen siendo importantes.

La opción de que sean las mismas firmas las que provean medios alternativos del traslado de personal es un imposible para prácticamente la totalidad de las MiPYMES. La situación crítica que atraviesan y la ayuda gubernamental que demora en llegar ponen en jaque el funcionamiento de muchas de ellas.

Se destaca la reciente normativa del BCRA tendiente a impulsar el financiamiento a MiPYMES cuya calificación crediticia dista de la necesaria para ser elegibles por las entidades bancarias.

Es así que la autoridad monetaria lanzó una nueva línea de préstamos destinadas a este segmento con una tasa máxima al 24% garantizada por el FOGAR y sanciones para aquellas instituciones bancarias que no cumplan con la extensión de dichos créditos.

 

Damián Di Pace es analista económico, autor del libro "Economía Pyme"